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SOLUCIONES Y HOMILÍAS DE LOS DOMINGOS



LA “PEQUEÑA SEMILLA” EN NUESTRO INTERIOR - Por Ángel Gómez Escorial

1.- La idea del crecimiento de la semilla que nos ha explicado el Señor Jesús en su parábola es, al mismo tiempo, muy bello e inquietante. Es verdad, claro, que los conocimientos científicos de la época de Jesús no eran como los de ahora y que la desaparición bajo tierra, y el futuro crecimiento de la planta sin que el agricultor supiera muy bien cómo, no es un misterio para nosotros. Pero también es verdad que muchas cuestiones de nuestra vida cotidiana y, sobre todo, las relacionadas con la naturaleza, producen esa idea de que las cosas crecen solas, casi milagrosamente, y que por supuesto Dios está detrás de ellas. 

2.- Y así, muchas veces, una palabra nuestra, o un acto aparentemente sin importancia puede tener una dimensión importante que nosotros no aparecíamos en el momento en que acometemos dicho acto. Es verdad que ello puede tener semejanza con la forma secreta que crece la semilla en el interior de la tierra. Y también es verdad que podemos sembrar para bien o para mal. A favor de la construcción de un mundo mejor, cercano y coherente, con la Palabra de Dios, o, desgraciadamente, en una dirección muy contraria. Ello nos podría servir para meditar en todos aquellos actos nuestros que pueden influir a los demás. 

3.- Jesús quiere decirnos que no hemos de temer que algo comience con aparente poco tamaño o valor reducido. Con el tiempo puede llegar a ser algo muy grande. Es una parábola para ilustrar el predecible crecimiento del Reino de Dios y, por supuesto, es metáfora válida para profetizar sobre el crecimiento de la futura Iglesia, del cristianismo. No se puede negar que da un poco de vértigo pensar lo que fue el grupo primigenio de los seguidores de Jesús y lo que hoy es el contexto global de los cristianos. Además de la importancia, tamaño y capacidades de nuestra Iglesia Católica, no podemos olvidar los millones de hermanos que se agrupan y viven el pensamiento de Jesús de Nazaret en otras Iglesias cristianas. 

4.- Es más que llamamiento el primer crecimiento de la Iglesia, tanto en Jerusalén como en Asia o en Europa en poco más de cien años, tras la muerte de Jesús. Pero se ha seguido con ese crecimiento, y aunque ahora tengamos la idea de que todo se está reduciendo en Europa y, en general, en lo que llamaríamos el ambiente occidental, tal vez habría que matizar que ese crecimiento continúa en África y Asia. La pequeña semilla –el grano de mostaza— debe ser una idea permanente en el futuro de nuestros trabajos relacionados con el amor de Dios y el cariño por nuestros hermanos: cualquier gesto positivo, por insignificante que puede parecer al principio, podría transformar nuestras vidas. Por eso, tiene mucho de torpeza aplicarnos solamente a las “grandes cosas” o a los “proyectos rutilantes”. La tendencia a lo faraónico es una tentación que tenemos todos siempre. Y es que ya sabemos que la humildad no es una de las virtudes más extendidas. 

5.- Y viene al caso, entonces, decir con palabras de Pablo de Tarso, en su carta a los Corintios porque “todos tendremos que comparecer ante el tribunal de Cristo, para recibir el premio o el castigo por lo que hayamos hecho en esta vida”. No se trata de apostillar cualquier comportamiento inadecuado con la amenaza del castigo, pero Pablo sabía perfectamente lo que se decía. La misericordia del Señor es infinita y su justicia también. Y, asimismo, muchos de nuestros actos no comportan la aceptación del crecimiento de la “pequeña semilla” en nuestro interior y eso es complejo y grave. Dejemos que Dios actúe que sus semillas crezcan de acuerdo con su ley y que nosotros, un día, descubramos con júbilo que la semilla de Dios echa brotes en nuestro corazón y nuestra conciencia.






COLUMNAS MOVEDIZAS DEL DOMINGO DE LA SANTISIMA TRINIDAD
Y sabed que yo estoy con vosotros todos los días, hasta el final de los tiempos».



SOLUCIÓN DE LAS COLUMNAS MOVEDIZAS DEL VI DOMINGO PASCUAL
Os he hablado de esto para que mi alegría esté en vosotros, y vuestra alegría llegue a plenitud.

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LAS OVEJAS PERDIDAS DEL II domingo de cuaresma

En aquel tiempo, Jesús tomó consigo a Pedro, a Santiago y a Juan, subió aparte con ellos solos a un monte alto, y se transfiguró delante de ellos. Sus vestidos se volvieron de un blanco deslumbrador, como no puede dejarlos ningún batanero del mundo.





AS DEL IV DOMINGO T.O,
 
En la ciudad de Cafarnaún, y el sábado entró Jesús en la sinagoga a enseñar; estaban asombrados de su enseñanza, porque les enseñaba con autoridad y no como los escriba



LAS OVEJAS PERDIDAS DEL II DOMINGO T.O.

Andrés, hermano de Simón Pedro, era uno de los dos que oyeron a Juan y siguieron a Jesús; encuentra primero a su hermano Simón y le dice: «Hemos encontrado al Mesías (que significa Cristo)». Y lo llevó a Jesús. Jesús se le quedó mirando y le dijo: «Tú eres Simón, el hijo de Juan; tú te llamarás Cefas (que se traduce Pedro)».




SOLUCION DE LAS COLUMNAS MOVEDIZAS DEL DIA DE LA  MADRE DE DIOS
Al cumplirse los ocho días tocaba circuncidar al niño y le pusieron por nombre Jesús, como lo había llamado el ángel antes de su concepción.





DIOS PIDIÓ PERMISO A MARÍA - Por Ángel Gómez Escorial

1.- El Evangelio de Lucas que acabamos de escuchar contiene el maravilloso episodio de la Anunciación. El arcángel San Gabriel pide permiso a María, de parte de Dios, para que sea figura básica de la Redención. Dicho así suena como algo exento del fuerte componente poético que lleva esta escena. Y, sin embargo, como el Señor Dios no se impone a nadie, recaba dicho permiso a María de Nazaret, una jovencita de unos catorce años. Cuando ella da su consentimiento, se inicia la historia más prodigiosa de, por supuesto, de la raza humana, pero también la más misteriosa del entorno de la divinidad. ¿Un Dios que se abaja a ser hombre para salvar a la humanidad? Resulta increíble, pero como nosotros, los cristianos, nos la creemos, pues se torna en misterio, en algo incomprensible. Claro que es un misterio que nos llena de agradecimiento y, por supuesto, porque Dios ha querido salvarnos y librarnos de la herencia del mal, que nos viene de Adán y Eva. Pero, además, porque Dios ya es uno “de los nuestros”, es un hombre como otros muchos hombres, nacidos de mujer.

2.- La narración además la tenemos muy fresca. La escuchamos hace diez días en la misa de la Solemnidad de la Inmaculada. Se han escrito miles y miles de páginas sobre la Anunciación y se han pintado miles y miles de cuadros sobre esta escena, algunos de los cuales son obras maestras de la pintura universal. Y es atractivo, sin duda, entrar en la contemplación de ese episodio. Es verdad, como nos ha demostrado la arqueología, que la escena idílica y elegante, llena de bellas columnas, de habitaciones casi suntuosas y de paisajes verdes y floridos, pues no es cierta, porque las casas en la Palestina de tiempos de la adolescente María de Nazaret eran menos elegantes y el entorno, mucho más seco y sin apenas vegetación. Pero, qué más da. La cuestión es que allí algo muy extraordinario ocurrió. El poder de Dios estaba presente y, probablemente, la belleza del momento, aún sin coincidir con el pincel maestro de muchos pintores, tuvo que ser de una inconmensurable belleza, si es que alguien hubiera podido verlo. 

3.- María de Nazaret aceptó lo que el Señor le ofrecía. Y la historia cambió, la historia comenzó a cambiar. Y ahí estamos todavía, intentando cambiarla, con la ayuda de Dios y con la presencia histórica –y su sacrificio— del Hombre Dios entre nosotros. Por eso es imposible dejar fuera a María de la prodigiosa historia de nuestra Redención. Y cuando por razones diversas se ha querido sacar a María de nuestra historia y de su participación en los planes salvíficos de Dios, se ha cometido una enorme equivocación. Y para llegar a esta idea no hace falta investigar mucho, sólo ha falta basarse –creo yo— en el relato de la conversación entre María y Gabriel. Es más que suficiente. 

4.- La primera lectura del libro segundo de Samuel nos cuenta la promesa de Dios al Rey David por la cual su estirpe permanecerá siempre. Y así el nacimiento del Mesías, de la estirpe de David, es el cumplimiento de esa gran promesa, la cual se inscribe en la realidad del próximo nacimiento del Niño Dios en Belén. A su vez Pablo en su Carta a los Romanos muestra como predicando a Cristo Jesús se desvela un misterio mantenido oculto durante siglos y hecho de manifiesto en este tiempo. Realmente, nosotros, en estos días de gran cercanía a la Navidad –Nochebuena es hoy domingo— hemos de meditar en ese misterio del nacimiento de un Niño que esperaron muchas generaciones y que pronto va a estar entre en nosotros. Claro que el reproche que podría hacerse a los de nuestra generación es que estamos comenzando a olvidar el Milagro de Belén. Vivimos en una sociedad cada vez más alejada de lo transcendente, de lo divino. Una sociedad que se ha inventado unos dioses que siempre fallan: la crisis económica que vivimos en estos meses tan difíciles no es otra cosa que un pecado de avaricia. El dios dinero ha traicionado, una vez más, a sus súbditos. Hemos de recuperar la esperanza total de que Dios viene a nosotros en forma de Niño. Eso, además de darnos una gran alegría no nos defraudará.




SOLUCIÓN DEL DAMERO BENDITO
FRASE: Quitad esto de ahí, no convirtáis en un mercado la casa de mi Padre
RESPUESTAS:
A: Poder, B: Roque, C: Unidas, D: Delimita, E: Encanta, F: Noches, G: Toma, H: Envidiad,
I: Sacar
VERTICAL: PRUDENTES

SOLUCIÓN DE LAS OVEJAS PERDIDAS DEL XXXII DOMINGO
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos esta parábola: «Se parecerá el reino de los cielos a diez vírgenes que tomaron sus lámparas y salieron a encuentro del esposo. Cinco de ellas eran necias y cinco eran prudentes. Las necias, al tomar las lámparas, no se proveyeron de aceite; en cambio, las prudentes se llevaron alcuzas de aceite con las lámparas.
SOLUCIÓN DEL BUSCA Y ENCUENTRA DEL XXX  DOMINGO DEL T. O.
S0LUCIÓN DE LAS COLUMNAS MOVEDIZAS DEL XXIX DOMINGODEL T.O.
“Pues dad al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios”
SOLUCIÓN DE LAS COLUMNAS MOVEDIZAS DEL XXVII DOMINGO DEL T.O.
Había un propietario que plantó una viña, la rodeó con una cerca, cavó en ella un lagar, construyó una torre, la arrendó a unos labradores y…
 
SOLUCIÓN DE LAS OVEJAS PERDIDAS DEL XXII DOMINGO T.O.

-- El que quiera venirse conmigo, que se niegue a sí mismo, que cargue con su cruz y me siga. Si uno quiere salvar su vida, la perderá; pero el que la pierda por mí la encontrará. ¿De qué le sirve a un hombre ganar el mundo entero, si pierde su alma? 


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