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Fr. VICTORINO TERRADILLOS




Victorino Terradillos Ortega, franciscano










LITURGIA
DOMINGO 33 del TIEMPO ORDINARIO
Ciclo B

1.-Gozo pleno y verdadero.
 Así podríamos escuchar el anuncio de la  Venida de Cristo, la destrucción de nuestro cuerpo y la esperanza de la Resurrección; con gozo pleno y verdadero. Cristo se ofrece por todos y para siempre, y su donación nos llena de amor, fe y esperanza; nos conduce a saber amar y arrepentirnos para recibir la consagración del Hijo “entregado por todos”.
No es al anuncio de caer las estrellas, de un cataclismo, del fin de las masas de astros. No viene a llamarnos a la conversión, al arrepentimiento y a la celebración del Bien Amor Total, la voz de una trompeta clamorosa, sino una llamada de Amor que ha tenido su evidencia en la Vida de Cristo, en la predicación de su Reino que llena, en la señal tierna de la Cruz, adornada con todo el amor posible. ¿Quién no sabe leer este signo de vida eterna?
El lenguaje podrá ser apocalíptico, describiendo estrellas que caen, ejércitos del cielo que tiemblan. Pero nos es más inteligible y cercano el lenguaje de los signos de unas ramas que se ponen tiernas en la higuera. Se cumplen las promesas, las palabras no pasan, el Padre de todo Bien y Gracia lo conoce el Padre de nuestro Señor Jesucristo. Llega la liberación para todo el que crea y se bautice en el Nombre del Señor.
Gozo eterno y verdadero se nos predica a través de la Palabra, en la Homilía, en la Vida de Cristo. Precisamos ver y entender los “signos de los tiempos”, todo el Misterio revelador de la Vida de la Trinidad. Dios en persona llega y su reino manda.
Después de una gran tribulación, abrirse las peñas, romperse la cortina del Templo, el grito de abandono a las manos del Padre, venimos a entender y esperar la Vida Nueva, el Nuevo Templo que surge en tres días, donde ahora entramos todos para adorar, confesar la fe, reparar, agradecer, seguir la misma senda por donde ha ido el Maestro, el Hijo Predilecto.
Se nos indica entender los signos de los tiempos, y saber “que está a la puerta el que viene a Salvarnos”. Los reinos caen, los poderes pasan, las ideologías fenecen. Se establece el Reinado de Cristo.
Más bien nos hablan de un futuro lleno de alegría, de libertad, de bien y justicia. Se acaba la temporada de la opresión, de los estrellas y divos. Reinará el Crucificado. ¿No hay señales de futuro?

2.- Lecturas: Daniel 12,1-3; Salmo 15; Hebreos 10,11-14.18; Marcos  13,24-32
3.- Oración colecta.- Señor, Dios nuestro, concédenos vivir siempre alegres en tu servicio, porque en servirte a ti, creador de todo bien, consiste el gozo pleno y verdadero. Por nuestro Señor Jesucristo.
Oración sobre las ofrendas.- Concédenos, Señor, que esta ofrenda sea agradable a tus ojos, nos alcance la gracia de sentir con amor y nos consiga los gozos eternos. Por Jesucristo.
Oración después de la comunión.- Ahora que hemos recibido el don sagrado de tu sacramento, humildemente te pedimos, Señor, que el memorial que tu Hijo nos mandó celebrar aumente la caridad en todos nosotros. Por Jesucristo.
4.- Convendría leer todo el capítulo 13 seguido del evangelio según san Marcos, y estudiar el comentario estudio que hacen en el Nuevo Testamento J.Mateos y L.A. Schökel, páginas 252-259
5.- Volver a entender y vivir el Reino de la verdad y de la vida, de la promesa y de la vida eterna. Saber esperar y en la actividad no ser perezosos, sino personas creyentes.


Fr. Victorino, franciscano
 

LITURGIA
DOMINGO 32 DEL TIEMPO ORDINARIO
Ciclo B

1.- Estupefacción causa lo pequeño, lo inapreciable, una viuda y una moneda ínfima; un profeta huido por estar perseguido y una mujer que con su hijo único se dispone a cocer un poco de pan, y morirse. Lo pequeño queda en el olvido, ¿quién se fija en una orza de harina o en una alcuza de aceite? ¡Habiendo tantos trigales enormes, ropajes y reverencias para los letrados, primeros puestos en los banquetes! Mc. 12,38-44
Jesús se fija en lo pequeño, en una semilla, en un grano de mostaza, en un grano que se entierra en la tierra, en la viuda que ha echado en el cepillo todo cuanto tenía para vivir.
Causa estupefacción el que Jesús no aprecie las maravillas del Templo, a los vendedores, a todos los que se pasean con amplios ropajes, da muestras de poder, viven en los palacios. Se fija en la pobre viuda.
No está mal el llamar a los discípulos y orientarlos hacia la verdad, y no hacia los que devoran los bienes de los pobres que no pueden defenderse. Hay que fijarse en los que echan dinero, cantidad de dinero, y la pobre que deposita en el cepillo la moneda que tenía para vivir ese día.
Se queda uno temblando, lleno de estupor, al ver lo grande y lo pequeño, la verdad y la mentira, la apariencia y la vida verdadera, la falsedad y el todo.
Cristo se ha entregado todo y del todo. Así enseña a la multitud y puede decir: “¡Cuidado con los letrados”!
2.- El profeta pobre y perseguido se encuentra con una viuda que recoge leña. ¡Dos pobres se encuentran! La amistad la junta el cielo. El profeta pide: tráeme un poco de agua y un pan. ¡Pobres profetas! Todos acabaron mal, perseguidos y fuera de la ciudad.
La pobre respondió. Duele oír esta respuesta tan verdadera de una mujer pobre, típicamente pobre y sin valor ninguno. Por Dios, te digo que no tengo pan ni aceite. La sinceridad en el encuentro, en la petición y en la respuesta. Dos pobres se entienden muy bien. Pero, en medio de los pobres está Dios. En los momentos de mayor necesidad aparece “quien nos ayuda”. El Profeta está perseguido por causa de “hacer de profeta de Yahvé”. La viuda tiene sobre ella la mano de Dios, el encuentro con el profeta. Es suficiente creer “que Dios nos sale al paso”, que no abandona nunca a sus criaturas, que cuida a las flores del campo.
Escucha la viuda que lleva a su hijo, y espera morir ya inmediatamente: “No temas”. La escena es verdadera a  largo de muchas existencias, de las vidas. Siempre me recordara la lectura del Libro Primero de los Reyes 17,10-16, mi infancia, el lugar de mi casa, el ver que no se acaba ¡oh Profeta! ni la orza de harina ni la de manteca. ¡Lo ha dicho el Señor por medio del Profeta!

3.- De cuantos milagros verdaderos está llena la vida. Es suficiente creer, no temer, esperar, pues el Señor está siempre entre nosotros, atiende la voz de los más pobres.
Con el Salmo de hoy, 145, volvemos a repetir nuestra oración y actitud creyente: El Señor mantiene su fidelidad perpetuamente, pan dará a los hambrientos, libertará a los cautivos, guarda a los peregrinos. El Señor sustenta al huérfano y a la viuda. El Señor reina, Sión, de edad en edad.
No es nuestro esfuerzo solitario, ni nuestra economía, ni nuestro poder. Dios también interviene en la vida de sus hijos, de las criaturas, de las vidas de los pobres, de los que están casi a la puerta de la muerte y de toda necesidad. Nos conviene mirar con fe todo momento.
4.- Ahora Cristo intercede, nos da el Pan y el Vino de la Vida para nuestro caminar, para que seamos vivientes por su Vida recibida. Cristo se ha ofrecido una sola vez y por siempre, por todos.
Él, ¡qué fe produce! con la menor apariencia de poder, con total entrega, se ha donado como trigo que cae en tierra, desaparece, se pudre, y produce fruto.
No han sido los discursos, ni las apariencias de los vestidos, ni los palacios. Este no tiene donde reclinar la cabeza, y se ha entregado todo y totalmente como víctima y sacrificio de propiciación.  Este pobre quita los pecados, las hambres, del mundo, las injusticias.
De la Carta a los Hebreos 9,24-28, aprendemos a ver lo pobre en verdad y entrega.
5.- Oración colecta: Mira con bondad, Señor, los sacrificios que te presentamos, para que, al celebrar la pasión de tu Hijo en este sacramento, gocemos de sus frutos en nuestro corazón. Por Jesucristo.

Fr. Victorino, franciscano
LITURGIA
DOMINGO 31 DEL TIEMPO ORDINARIO
Ciclo B

1.-  La Homilía suele estar centrada, en muchos casos, en una lectura y ambientación del Evangelio. Es volver a la misma escucha, adorando, y tratando de entresacar “lecturas para el hoy, para entender los signos de los tiempos”. Un impulso creador para seguir siendo creadores, adoradores, santos, amigos y de la misma Familia creyente y humana, esperanzada y bajo los dolores y trabajos cotidianos.
Creo que no se debe encerrar solo en ideas, lecturas, ocasiones, momentos propicios para regañar al pueblo reunido, ni para ir contra nadie, ni destruir la confianza en la oración y Eucaristía, ni para dar órdenes o moral. La homilía contiene algo de misterio, debe acompañar el misterio de la Gracia y la Palabra, y desde ahí, conducirnos a la verdad y la justicia, a la santidad de vida, al Dios Santo. Es Acción de Gracias y Comunión. La homilía es escuchada, y quien escucha también está participando del habla, nos comunica. De ahí, que la homilía tiene mucho de conversación directa a la persona, para bien de todos, conversión y vuelta a la Casa del Padre, Dios Amor.
La homilía de hoy es un Diálogo. Conversación sincera entre personas, que buscan y entregan lo mejor de sí mismas. Una pregunta puede clarificar mucho, decir dónde está una persona, qué busca y con qué fin se entabla la amistad.
Pregunta de hoy: ¿”Qué mandamiento es el primero de todos?”. Está bien dicho cuando hay búsqueda, inquietud. Toda la Humanidad se interroga: ¿dónde está lo principal de una vida, qué hay que hacer como ejemplo y estilo de vida para que los demás puedan existir y uno mismo cumpla su mundo insatisfecho?
¿No sabemos todos qué es lo principal? Miremos a Jesús, escuchemos su voz y su ejemplaridad en la revelación del Amor del Padre. Lo primero es: “Nuestro Dios es el único: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente, con todo tu ser.” No hay duda: todo el corazón, el alma, mente, todo el ser. Toda persona con su persona que sabe excentrarse de sí misma y adora al Dios del Corazón, de la Revelación, de nuestro señor Jesucristo.
¿Quién desconoce lo primario según sus tendencias, su búsqueda de sincera Sabiduría, el final del ser Humano, de sí mismo? Lo segundo es: “Amarás a tu prójimo como a ti mismo.” No hay cosa más grande que los dos mandamientos, no hay nada mejor; estamos en la Sabiduría cierta y libre si los cumplimos en agradecimiento, fe y esperanza. Amar vales más que los sacrificios y holocaustos. ¡Dios es Amor! Miremos el Amor de Dios sobre todos nosotros, para toda la Humanidad.

Quien confiese el Amor, la Caridad, en obras y palabras, en sinceridad de misericordia, en bondad y amabilidad, “no está lejos del reino de Dios”. La cercanía no es solo por el conocimiento, sino por el corazón que ama, que recibe  la gracia y responde amando de las más diversas formas y ejemplos. Amar a Dios y amar al prójimo.


Nos atrevemos a hacer más preguntas: ¿cuántos preceptos tiene una vida? ¿Qué red de mandatos y normas, proyectos y trabajos tiene que realizar un curso normal de una vida normalizada? ¿Por qué tantas y demasiadas cargas para seguir lo principal?

Cristo, líbranos de las ataduras de los preceptos, y que crezca en nosotros el amor, la visión, la fortaleza del Espíritu para amar a la  Trinidad y Unidad con todo nuestro ser y vida, y a los Hermanos con la misma fuerza.
Cristo se ha ofrecido una vez, a sí mismo; él no necesita ofrecer sacrificios todos los días. Ya está.
Dejo en la memoria el texto del Libreo del Deuteronomio 6,2-6: Escucha, Israel. El Señor nuestro Dios es solamente uno. Amarás al Señor tu Dios con todo el corazón, con todo el alma, con todas las fuerzas. LAS PALABRAS QUE YO TE DIGO, QUEDARÁN EN TU MEMORIA.
2.- Recuerda la oración de los Prefacios, de la Oración colecta.
3.- Vive la Oración de los Fieles
4.- Continuemos la Eucaristía en la vida que decimos ordinario, de nuestra consagración bautismal.
5.- Alguna vez, conviene tomar el Libro de los Salmos. Hoy: salmo 17. Yo te amo, Señor, tú eres mi fortaleza, mi roca, mi alcázar, mi libertador.

Fr. Victorino, franciscano
LITURGIA
DOMINGO 30 DEL TIEMPO ORDINARIO
Ciclo B
1.- Estamos alegres. La causa de nuestra alegría, del gozo del pueblo de Israel, de la Iglesia, es a causa del Señor. Él mismo ha cambiado nuestra suerte, ha estado grande con nosotros, ha secado nuestras lágrimas, y la boca se nos llena de alegría. Ha sido Yahvé, por su misericordia nos libró, nos sacó de la esclavitud. Ahora todo es risas y cantar, traer gavillas. Antes todo fue prueba, dolor, lágrimas, sembrar semillas. ¡Ha sido la mano poderosa y clemente del Señor! Todos los reconocen; hasta los mismos gentiles, contrarios, lo reconocen. ¡Ha sido el Señor!
2.- El profeta Jeremías nos ha invitado a celebrar en tono de alegría, de esperanza. ¡Gritad de alegría por Jacob; por el mejor de los pueblos, regocijaos! Apenas celebramos la alegría de la Salvación. Dificílmente reconocemos la mano salvadora del Señor que nos salva como pueblo, que trae de la lejanía al resto de Israel. La promesa de Yahvé se cumple: os traeré del Norte, de la dispersión. En la caravana de la alegría, de quien vuelve, habrá: ciegos, cojos, preñadas y paridas. Una gran multitud retorna. ¡Multitud en dificultad, en pobreza, pero sobre quienes está una esperanza! Yahvé lo puede y lo hace. Nos guiará entre consuelos, nos conducirá a fuentes abundantes. ¡Seré un padre para Israel! Seremos primogénitos en el Dios Amor. ¿Cómo no vivir bajo la alegría, si el consuelo de la promesa es tan firme, cierto y de parte de Yahvé?
3.- La piedra angular del edificio de la Alegría, de la Esperanza, de la Confianza es Cristo Jesús, Sumo Sacerdote que ha recibido del Padre “la Filiación” al ser engendrado Hoy. En Él es perfecto el Sacrificio y la Ofrenda, la Promesa y Salvación para todo el Pueblo. ¡Nos produce alegría tener una Víctima Pascual, Cordero Inmaculado, Sacrificio y Ofrenda!
4.- Es nota de alegría la Sanación. Al grito del ciego Bartimeo: “Hijo de David, ten compasión de mí”, se escucha una llamada: “Ánimo, levántate, que te llama”.
Dentro del diálogo, entre la confianza de quien pide y quien escucha, del pobre y del Salvador misericordioso, se escucha: “¿Qué quieres que haga por ti?”
Si a nosotros se nos pregunta, ¿qué quieres?, y sabemos que el Amigo, quien se Acerca a la persona, puede todo, es puro Amor Misericordioso, ¿no le vamos a pedir todo cuanto precisamos para seguirle, para caminar tras de él, continuar oyendo su Predicación del Reino, la Novedad de las Bienaventuranzas?
Decimos: “Maestro, que pueda ver.”
Con mucha facilidad sabemos decir lo que nos hace falta, el amor que necesitamos, la comida que nos apetece, la Sanación para estar libres de todo impedimento de su Amistad. ¿Alguna vez hemos pedido ver, poder ver, volver a ver?
La petición se funda en la necesidad que tenemos; pero también se fundamenta ¡y más! en la fe en quien nos puede curar; la petición sale de la confianza en quien creemos que es la Vida y la Verdad.
5.- LAS LECTURAS:  Hemos leído y escuchado del Libro de Jeremías 31,7-9; Salmo 125; Carta a los Hebreos 5,1-6; Evangelio según san Marcos 10, 46-52.
   Crece nuestra alegría según la fe en Jesús.
  Seguimos a Cristo que nos ha sanado.
  Alegres por la esperanza puesta en el Salvador, en el Hijo del Hombre, en la Víctima y Altar.
6.- Oraciones: Oración colecta.- “Dios todopoderoso y eterno, aumenta nuestra fe, esperanza y caridad; y para conseguir tus promesas, concédenos amar tus preceptos.” Por nuestro Señor.
     Oración sobre las ofrendas.- “Vuelve tu mirada, Señor, sobre las ofrendas que te presentamos, para que nuestra celebración sea para tu gloria y tu alabanza.” Por Jesucristo.
    Oración después de la comunión.- “Lleva a su término en nosotros, Señor, lo que significan estos sacramentos, para que un día poseamos verdaderamente cuanto celebramos ahora en estos ritos sagrados.” Por Jesucristo nuestro Señor.
7.- Además de atender al Prefacio, como oración y alabanza, que nos conviene leer, proclamar, también tiene su momento la Oración de los Fieles. No conviene que se recargue de sentimientos y frases llenas de ideología; es más fácil, ¡y debería examinarse alguna vez!, que las peticiones correspondan a la vida con Dios, a la marcha del Pueblo de Dios, a las necesidades de la Humanidad Universal, a momentos concretos del crecimiento en la fe, esperanza, caridad, justicia. Unas peticiones más familiares y cercanas de toda situación que nos rodea, también los momentos de increencia y necesidad de conversión. En la Oración de los Fieles conviene que se mire la marcha de la Iglesia y de la Humanidad, y junto con ellas, llegar hasta la Casa del Señor.
8.- No se debe celebrar sin silencios, sin escucha, sin acción de gracias, sin tiempo ordenado a mirar el Sacrificio, presentar la Ofrenda, Recibir la Bendición y Diálogo íntimo de petición y entrega.
9.-La celebración de la Eucaristía nos lleva a saber “convivir” con Dios Amor, con la Iglesia Misterio de Amor, con la Comunidad de Fe y Amor; ser Uno en la Unidad de la Trinidad, para alabanza de su Gloria.

Fr. Victorino, franciscano
LITURGIA
SOLEMNIDAD DE TODOS LOS SANTOS
Año 2018

1.-“El origen de esta fiesta hay que buscarlo en la dedicación del Panteón romana a santa María y a todos  los mártires. Alcuino la propagó en esta fecha, y en el siglo IX, se extendió por todo el país franco. Mucho antes que en Occidente, ya en el siglo IV Oriente honraba a todos los Santos; la Iglesia bizantina, en particular, el primer domingo después de Pentecostés, clausurando con esta fiesta el ciclo pascual”( pg 2259 Nuevo Misal del Vaticano II)
2.- Antífona de entrada: Alegrémonos todos en el Señor al celebrar este día de fiesta en honor de todos los Santos. Los ángeles se alegran de esta solemnidad y alaban a una al Hijo de Dios.
3.- Oración colecta: Dios todopoderoso y eterno, que nos has otorgado celebrar en una misma fiesta los méritos de todos los Santos, concédenos, por esta multitud de intercesores, la deseada abundancia de tu misericordia y tu perdón. Por nuestro Señor Jesucristo.
4.- LECTURAS: de Libro del Apocalipsis 7,2-4.9-14; Salmo 23; Primera carta del Apóstol san Juan 3,1-3; lectura del s.Evangelio según san Mateo 5,1-12.
5.- Prefacio: En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno, por Cristo, Señor nuestro.
Porque hoy nos concedes celebrar la gloria de tu ciudad santa, la Jerusalén celeste, que es nuestra madre, donde eternamente te alaba la asamblea festiva de todos los Santos, nuestros hermanos.
Hacia ella, aunque peregrinos en país extraño, nos encaminamos alegres, guiados por la fe y gozosos por la gloria de los mejores hijos de la Iglesia; en ellos encontramos ejemplos y ayuda para nuestra debilidad.
Por eso, unidos a estos Santos y a los coros de los ángeles, te glorificamos y cantamos diciendo: Santo, Santo, Santo….
6.- No escuchamos la Homilía sin haber oído la  portentosa voz, siempre nueva y anunciadora, de las Lecturas de la Palabra. Viene a ser una ayuda, prolongación, cercanía y lenguaje más para el momento de cada persona, pero nunca la Homilía nos priva de escuchar, meditar, acoger de modo directo, la Misma Palabra de Vida que nos habla a lo más profundo del corazón con gemidos inenarrables, y nos revela la Verdad y el Camino del Reino. La Homilía deriva, aproxima, puede resultar una comida más cercana para nuestra edad. Lo que queda como fuente, y que hablará por toda la eternidad, es la Palabra tal como está proclamada en todo su anuncio y conjunción.
No solo tratamos de aprender, oír, sino festejar. Hoy es un día solemne para alegrarnos con todos los Santos, con los señalados, los vencedores, amigos, cercanos, victoriosos de la gran tribulación, que han lavado sus mantos en la sangre del Cordero. ¡Benditos los señalados, marcados en la frente con la Tau! Nosotros estamos dentro de la Muchedumbre, los Innumerables, los que rinden homenaje a Dios, los que entonan siempre: “La alabanza y la gloria y la sabiduría y la acción de gracias y el honor y el poder y la fuerza son de nuestro Dios, por los siglos de los siglos. Amén”
Toda la Muchedumbre viene de la gran tribulación, han blanqueado sus vestidos en la sangre del Cordero. Todos han bajos al infierno más profundo, sufrieron persecución, siguieron a Cristo Crucificado, cargando la Cruz en seguimiento y esperanza, en dolor y fe. Creyendo entregaron su vida
Su puede preguntar: ¿de dónde vienen? ¿De dónde vienes? ¿De dónde venís?

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