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SOLUCIONES Y HOMILÍAS DE LOS DOMINGOS

EL MAESTRO NOS URGE HOY A CONVERTIRNOS - Por Ángel Gómez Escorial

1.- Los que conocen bien el Libro de Jonás saben que se va a lamentar después de que el Señor haya perdonado a los habitantes de Nínive. Por tanto, cuando emprende su predicación cree que no es posible el perdón de Dios ante las muchas maldades que han cometido los ninivitas. Sin embargo, él cumple su misión en la gran ciudad, desconocida totalmente en todos los sentidos por Jonás. Pero las gentes de Nínive escuchan convenientemente la Palabra de Dios y se ponen en situación de reparar sus faltas. Hacen penitencia sincera y toda la ciudad es perdonada.

2.- La primera idea es que Jonás sirve y obedece al Señor en contra de su parecer. No cree que Dios les perdone, pero realiza su pregón. Nos tendríamos que preguntar nosotros si hacemos lo que el Señor quiere, aunque no nos guste. Probablemente, no. Y así construimos, entonces, nuestra acción religiosa en solo aquello que nos gusta o que a nosotros nos parece bien. Es decir, creamos una religión a la medida, que intentamos aplicar a los demás, sin tener en cuenta los mandatos del Señor.

3.- La segunda idea, al respecto, es que el Padre perdona siempre. Solo espera un gesto de arrepentimiento. Ahí está, por ejemplo, la parábola del Hijo Pródigo. El muchacho, que se marchó lejos para derrochar su fortuna, vuelve a su casa más por necesidad que por arrepentimiento. Tiene hambre. Pero el Padre acepta la confesión del primer momento –“he pecado contra Ti”, dice—y su vuelta se convierte en una fiesta. Jonás, asimismo, puede encarnar la figura del hermano mayor del pródigo que no puede admitir que su Padre perdone al irresponsable de su hermano. La enseñanza, pues, que nos ofrece la primera lectura es sencilla y definitiva: Dios perdona siempre y de poco sirven las ideas preconcebidas y justicieras que tengamos nosotros. Es necesario aprender a perdonar siempre, aunque la ofensa cometida nos parezca terrible o de difícil perdón. Perdonemos. Perdonemos siempre. Y como también nos dice Jesús de Nazaret sería mejor que no nos acercáramos al templo, al altar, si llevamos en nuestro corazón el rencor y la ausencia de perdón.

4.- ¿Nos suenan difíciles las palabras de Pablo de Tarso que acabamos de escuchar? ¿Parece que quita importancia a cosas que para nosotros los son? Y, en efecto, podríamos entender que San Pablo minimiza y obvia cosas que son fundamentales. Vivir casados como si no lo estuviéramos; los tristes como si no sintieran esa tristeza, ni los alegres esa alegría. Es raro, ¿verdad? Pero, ¿qué quiere decirnos Pablo? Pues, realmente, es bastante certero lo que señala en ese misterioso párrafo dirigido a los fieles de Corinto. Porque él establece un régimen de prioridades. Y, realmente, comparando todas esas cosas con el Mundo Futuro, con la Eternidad, parece que valen poco. Nuestra convivencia final con Dios es lo más importante que puede haber. Además, Pablo fue un místico, un gran místico.

5.- Y la cercanía de Dios que la mística produce, tiende a crear sentimientos de indiferencia ante todo aquello que no sea el esperado abrazo con el Señor. Es pues muy importante lo que el Apóstol nos dice hoy. Y como otros grandes místicos de la historia su vida es de acción, de viajes, de predicación, sin descanso. Es un místico en la acción. Por tanto hay que entender que reír o llorar con los compañeros, casarse y hasta comprar y poseer son cosas notables y buenas. Dignas de ser acometidas y practicadas. Pero es mucho más importante Dios. Y no es que todo ello sea incompatible. No. Sólo ocurre que Dios es lo principal y su conocimiento lo más importante que podemos tener.

6.- El evangelista San Marcos nos va acompañar durante este ciclo B. Como sabéis cada ciclo –son tres: A, B y C— cuenta con la presencia en las lecturas de uno de los tres Evangelios sinópticos. Marcos es breve en sus textos y muy fuerte en sus ideas. Su concisión hace, según mi punto de vista, que esa vida de Jesús que narra él llegue de manera más simple y fuerte, a la vez, como esculpida en piedra con rasgos y contornos angulosos y pronunciados. Hoy, por ejemplo, en poco más de diez líneas cuenta el contenido de la predicación de Jesús. Anuncia que el tiempo ya se ha terminado y que es necesario convertirse mediante la fe en la Buena Nueva. A su vez refleja con todos los detalles –y muy pocas palabras—la llamada a Pedro y Andrés y a Santiago y Andrés. Son pescadores en el lago de Galilea y serán después “pescadores de hombres”.

7.- Pero, en fin, lo anterior referido a Marcos, sería como la forma. Nos interesa recapacitar un poco sobre el mensaje de Jesús. Importa saber que es Jesús quien nos elige a nosotros. No nosotros a Él. Pensamos muchas veces que la opción que tomamos por el seguimiento de Cristo es una decisión propia y alejada de cualquier complicidad externa a nosotros. No es así. Si somos consecuentes –y miramos con humildad en nuestro interior—descubriremos aquel día en que Jesús nos llamó. No estaríamos junto al lago, aunque tal vez si en el interior de un automóvil, o paseando por la calle, o en el templo, o en cualquier lugar. Hubo una palabra de alguien, una línea de un libro, la risa de un niño o el llanto de una madre que nos inspiró, que nos hizo necesitar, desde ese mismo momento, la cercanía de Jesús: sus palabras, su mensaje, su consuelo. Ese fue el día que nos llamó.

8.- Nos ha dicho también que el tiempo se ha agotado y que debemos convertirnos. Es cierto. ¿Cuánto tiempo llevamos escuchando el mensaje de Jesús sin hacerle caso? Incluso, los que presumen de ser grandes cristianos, si son humildes y coherentes, comprenderán que poco han entendido, que el Reino está muy lejos de ellos, y que lo que saben es útil solo para una pequeña parte de su vida, no para todas las horas del día. Es muy urgente que nos convirtamos, porque si lo hacemos de corazón, podremos llevar la Buena Nueva a nuestros hermanos más necesitados de ella. No hay tiempo que perder, porque cada vez hay más personas ignorantes de lo que es el Camino, la Verdad y la Vida que nos da Cristo. Y me parece que cada vez hay más personas que apenas saben nada de Jesús, salvo algunos tópicos mal aprendidos. De ahí la urgencia de convertirnos y creer en el Evangelio. Los demás nos necesitan.

9.- El epílogo, a modo de resumen, de lo que nos enseñan las lecturas de este tercer domingo del Tiempo Ordinario, supone algo sencillamente importante. Hemos sabido, por el Libro de Jonás, que Dios perdona siempre. Y siempre es siempre, no ciertas veces. Pablo nos muestra una prioridad por las cosas de Dios, por la cercanía del Señor, comparado con lo cual lo demás –aun lo importante— pierde valor. Y Jesús, nuestro Maestro, nos urge a convertirnos y a creer en Él y en lo que anuncia. Y hemos de saber que nos será más fácil de los que creemos: Él nos va a llamar por nuestro nombre y nos dirá lo que tenemos que hacer para ser “pescadores de hermanos”. Si le escuchamos bien, las dificultades no tendrán importancia. Reflexionemos pues esta semana en estos tres puntos que forman un caudal de conocimiento notable para seguir construyendo el Reino de Dios dentro de nosotros.

LAS OVEJAS PERDIDAS DEL II DOMINGO T.O.

Andrés, hermano de Simón Pedro, era uno de los dos que oyeron a Juan y siguieron a Jesús; encuentra primero a su hermano Simón y le dice: «Hemos encontrado al Mesías (que significa Cristo)». Y lo llevó a Jesús. Jesús se le quedó mirando y le dijo: «Tú eres Simón, el hijo de Juan; tú te llamarás Cefas (que se traduce Pedro)».




SOLUCION DE LAS COLUMNAS MOVEDIZAS DEL DIA DE LA  MADRE DE DIOS
Al cumplirse los ocho días tocaba circuncidar al niño y le pusieron por nombre Jesús, como lo había llamado el ángel antes de su concepción.





DIOS PIDIÓ PERMISO A MARÍA - Por Ángel Gómez Escorial

1.- El Evangelio de Lucas que acabamos de escuchar contiene el maravilloso episodio de la Anunciación. El arcángel San Gabriel pide permiso a María, de parte de Dios, para que sea figura básica de la Redención. Dicho así suena como algo exento del fuerte componente poético que lleva esta escena. Y, sin embargo, como el Señor Dios no se impone a nadie, recaba dicho permiso a María de Nazaret, una jovencita de unos catorce años. Cuando ella da su consentimiento, se inicia la historia más prodigiosa de, por supuesto, de la raza humana, pero también la más misteriosa del entorno de la divinidad. ¿Un Dios que se abaja a ser hombre para salvar a la humanidad? Resulta increíble, pero como nosotros, los cristianos, nos la creemos, pues se torna en misterio, en algo incomprensible. Claro que es un misterio que nos llena de agradecimiento y, por supuesto, porque Dios ha querido salvarnos y librarnos de la herencia del mal, que nos viene de Adán y Eva. Pero, además, porque Dios ya es uno “de los nuestros”, es un hombre como otros muchos hombres, nacidos de mujer.

2.- La narración además la tenemos muy fresca. La escuchamos hace diez días en la misa de la Solemnidad de la Inmaculada. Se han escrito miles y miles de páginas sobre la Anunciación y se han pintado miles y miles de cuadros sobre esta escena, algunos de los cuales son obras maestras de la pintura universal. Y es atractivo, sin duda, entrar en la contemplación de ese episodio. Es verdad, como nos ha demostrado la arqueología, que la escena idílica y elegante, llena de bellas columnas, de habitaciones casi suntuosas y de paisajes verdes y floridos, pues no es cierta, porque las casas en la Palestina de tiempos de la adolescente María de Nazaret eran menos elegantes y el entorno, mucho más seco y sin apenas vegetación. Pero, qué más da. La cuestión es que allí algo muy extraordinario ocurrió. El poder de Dios estaba presente y, probablemente, la belleza del momento, aún sin coincidir con el pincel maestro de muchos pintores, tuvo que ser de una inconmensurable belleza, si es que alguien hubiera podido verlo. 

3.- María de Nazaret aceptó lo que el Señor le ofrecía. Y la historia cambió, la historia comenzó a cambiar. Y ahí estamos todavía, intentando cambiarla, con la ayuda de Dios y con la presencia histórica –y su sacrificio— del Hombre Dios entre nosotros. Por eso es imposible dejar fuera a María de la prodigiosa historia de nuestra Redención. Y cuando por razones diversas se ha querido sacar a María de nuestra historia y de su participación en los planes salvíficos de Dios, se ha cometido una enorme equivocación. Y para llegar a esta idea no hace falta investigar mucho, sólo ha falta basarse –creo yo— en el relato de la conversación entre María y Gabriel. Es más que suficiente. 

4.- La primera lectura del libro segundo de Samuel nos cuenta la promesa de Dios al Rey David por la cual su estirpe permanecerá siempre. Y así el nacimiento del Mesías, de la estirpe de David, es el cumplimiento de esa gran promesa, la cual se inscribe en la realidad del próximo nacimiento del Niño Dios en Belén. A su vez Pablo en su Carta a los Romanos muestra como predicando a Cristo Jesús se desvela un misterio mantenido oculto durante siglos y hecho de manifiesto en este tiempo. Realmente, nosotros, en estos días de gran cercanía a la Navidad –Nochebuena es hoy domingo— hemos de meditar en ese misterio del nacimiento de un Niño que esperaron muchas generaciones y que pronto va a estar entre en nosotros. Claro que el reproche que podría hacerse a los de nuestra generación es que estamos comenzando a olvidar el Milagro de Belén. Vivimos en una sociedad cada vez más alejada de lo transcendente, de lo divino. Una sociedad que se ha inventado unos dioses que siempre fallan: la crisis económica que vivimos en estos meses tan difíciles no es otra cosa que un pecado de avaricia. El dios dinero ha traicionado, una vez más, a sus súbditos. Hemos de recuperar la esperanza total de que Dios viene a nosotros en forma de Niño. Eso, además de darnos una gran alegría no nos defraudará.




SOLUCIÓN DEL DAMERO BENDITO
FRASE: Quitad esto de ahí, no convirtáis en un mercado la casa de mi Padre
RESPUESTAS:
A: Poder, B: Roque, C: Unidas, D: Delimita, E: Encanta, F: Noches, G: Toma, H: Envidiad,
I: Sacar
VERTICAL: PRUDENTES

SOLUCIÓN DE LAS OVEJAS PERDIDAS DEL XXXII DOMINGO
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos esta parábola: «Se parecerá el reino de los cielos a diez vírgenes que tomaron sus lámparas y salieron a encuentro del esposo. Cinco de ellas eran necias y cinco eran prudentes. Las necias, al tomar las lámparas, no se proveyeron de aceite; en cambio, las prudentes se llevaron alcuzas de aceite con las lámparas.
SOLUCIÓN DEL BUSCA Y ENCUENTRA DEL XXX  DOMINGO DEL T. O.
S0LUCIÓN DE LAS COLUMNAS MOVEDIZAS DEL XXIX DOMINGODEL T.O.
“Pues dad al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios”
SOLUCIÓN DE LAS COLUMNAS MOVEDIZAS DEL XXVII DOMINGO DEL T.O.
Había un propietario que plantó una viña, la rodeó con una cerca, cavó en ella un lagar, construyó una torre, la arrendó a unos labradores y…
 
SOLUCIÓN DE LAS OVEJAS PERDIDAS DEL XXII DOMINGO T.O.

-- El que quiera venirse conmigo, que se niegue a sí mismo, que cargue con su cruz y me siga. Si uno quiere salvar su vida, la perderá; pero el que la pierda por mí la encontrará. ¿De qué le sirve a un hombre ganar el mundo entero, si pierde su alma? 


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